El Madrid de los Austrias reúne algunos de los espacios históricos más importantes de la capital, como la Plaza Mayor, la Plaza de la Villa, la Catedral de la Almudena y el entorno del Palacio Real. La zona se puede recorrer cómodamente a pie en unas dos o tres horas, aunque conviene reservar más tiempo si se quiere entrar en sus monumentos.
Caminar por esta parte de Madrid no consiste únicamente en ir enlazando plazas y edificios antiguos. También permite entender cómo una villa de dimensiones relativamente modestas terminó convirtiéndose en la capital de una monarquía que extendía su poder por buena parte del mundo.
La ruta que proponemos comienza en la Puerta del Sol y termina en la Plaza de Oriente. Es un recorrido breve, céntrico y fácil de seguir, pero concentra distintas etapas de la historia de Madrid: el trazado medieval, la transformación iniciada por los Austrias y la posterior monumentalización de la ciudad.
¿Qué es el Madrid de los Austrias?
El nombre “Madrid de los Austrias” se utiliza para identificar la parte de la ciudad que conserva una relación especialmente estrecha con los reinados de la Casa de Austria, también conocida como dinastía de los Habsburgo.
Esta dinastía gobernó la monarquía hispánica durante los siglos XVI y XVII. Fue una etapa determinante para Madrid, especialmente desde que Felipe II estableció la corte en la ciudad en 1561. A partir de entonces aumentaron su población, su actividad económica y sus necesidades urbanas.
No se trata de un barrio con límites administrativos exactos. Es, más bien, una denominación histórica y turística que comprende buena parte del casco antiguo situado alrededor de la Plaza Mayor, la calle Mayor, la Plaza de la Villa y el entorno del antiguo Alcázar.
La página oficial de Turismo de Madrid destaca precisamente la Plaza Mayor, el Monasterio de la Encarnación y la Plaza de la Villa como algunos de los principales conjuntos arquitectónicos relacionados con este periodo.
Sin embargo, no todos los edificios incluidos actualmente en una ruta por el Madrid de los Austrias fueron construidos durante el gobierno de esta dinastía. El Palacio Real y la Catedral de la Almudena, por ejemplo, pertenecen a épocas posteriores, pero forman parte de la ruta porque ocupan un espacio fundamental para entender la evolución histórica de la ciudad.
¿Cuánto tiempo se necesita para recorrerlo?
Una primera ruta exterior por el Madrid de los Austrias puede realizarse en unas dos o tres horas.
Ese tiempo permite caminar sin prisa, detenerse en las plazas principales y observar las fachadas y detalles más relevantes. Si se desea entrar en el Palacio Real, visitar el Museo de la Catedral de la Almudena o hacer una parada larga para comer, conviene reservar al menos medio día.
La duración también dependerá del tipo de visita:
- Ruta exterior rápida: entre 90 minutos y 2 horas.
- Recorrido histórico con explicaciones: entre 2 y 3 horas.
- Ruta con entrada a monumentos: medio día.
- Visita pausada con comida y museos: prácticamente un día completo.
La mayor parte del recorrido se realiza por calles céntricas y peatonales o con tráfico limitado. Aun así, existen algunos desniveles, especialmente al aproximarse al entorno de la calle de Segovia, la Almudena y la cornisa del Palacio Real.
Ruta a pie por el Madrid de los Austrias
1. Puerta del Sol: el punto de partida
La Puerta del Sol es un lugar práctico para comenzar porque está bien comunicada y conecta directamente con la calle Mayor, uno de los ejes principales de esta ruta.
Aunque la plaza actual es fruto de numerosas transformaciones posteriores al periodo de los Austrias, su ubicación ayuda a entender el crecimiento de Madrid. En sus orígenes, este punto se encontraba cerca de uno de los accesos orientales de la villa.
Antes de continuar, merece la pena localizar algunos de sus elementos más conocidos:
- La Real Casa de Correos.
- El reloj de las campanadas de Nochevieja.
- La placa del Kilómetro Cero.
- La estatua del oso y el madroño.
- La estatua ecuestre de Carlos III.
Desde Sol, se puede avanzar por la calle Mayor o desviarse unos minutos por la calle de Postas antes de entrar en la Plaza Mayor.
2. Plaza Mayor: el gran escenario del Madrid de los Austrias
La Plaza Mayor es la parada fundamental del recorrido.
Su origen se encuentra en la antigua plaza del Arrabal, situada fuera de las murallas del Madrid medieval. Allí coincidían caminos y comerciantes, por lo que se convirtió en un importante espacio de mercado.
Durante el reinado de Felipe III se impulsó su transformación. En 1617, Juan Gómez de Mora recibió el encargo de dar uniformidad a los edificios que rodeaban la plaza. Desde entonces, el espacio ha acogido mercados, celebraciones públicas, corridas de toros, proclamaciones, actos religiosos y ejecuciones.
Al recorrerla, conviene prestar atención a:
- La Casa de la Panadería, reconocible por las pinturas de su fachada.
- La estatua ecuestre de Felipe III, situada en el centro.
- El Arco de Cuchilleros, uno de sus accesos más conocidos.
- Los soportales, que muestran la función comercial que todavía conserva la plaza.
- La regularidad de las fachadas, resultado de distintas reconstrucciones después de varios incendios.
Uno de los errores habituales es atravesar la Plaza Mayor rápidamente, hacer una fotografía y continuar. Merece la pena detenerse en el centro y observar la diferencia de altura entre la plaza y las calles que descienden hacia Cuchilleros. Ese desnivel ayuda a comprender cómo se adaptó la construcción al terreno.
3. Arco de Cuchilleros y Cava de San Miguel
Desde la Plaza Mayor se puede salir por el Arco de Cuchilleros, diseñado para salvar el desnivel existente entre la plaza y las calles inferiores.
Su nombre procede del antiguo gremio de cuchilleros que abastecía a los carniceros instalados en esta zona. El entorno conserva calles estrechas, fachadas de ladrillo y establecimientos relacionados con la restauración tradicional madrileña.
Muy cerca se encuentra el restaurante Botín, conocido por ocupar un edificio histórico de la calle Cuchilleros. No es necesario detenerse a comer para incluir esta calle en la ruta: el interés principal está en observar cómo cambia el trazado urbano apenas se abandona la geometría regular de la Plaza Mayor.
4. Mercado de San Miguel
A pocos pasos se encuentra el Mercado de San Miguel.
El edificio actual no pertenece al Madrid de los Austrias, ya que su estructura de hierro se construyó a comienzos del siglo XX. Sin embargo, ocupa una zona históricamente vinculada al comercio y permite observar cómo el centro de Madrid ha ido adaptando sus usos sin perder completamente su función original.
Actualmente es fundamentalmente un espacio gastronómico. Puede ser una parada práctica, aunque suele estar muy concurrido en las horas centrales del día.
Para apreciar mejor el edificio, conviene rodearlo y observar su estructura exterior, en lugar de limitarse a entrar por el acceso más cercano a la Plaza Mayor.
5. Plaza de la Villa: del Madrid medieval a la ciudad de los Austrias
La siguiente parada es la Plaza de la Villa, uno de los conjuntos históricos mejor conservados del centro.
Antes de que Madrid se transformara en capital, esta zona ya era uno de los núcleos principales de la villa medieval. De la plaza parten calles relacionadas con el trazado antiguo, como la calle del Codo, la del Cordón y la propia calle de Madrid.
En ella se concentran tres edificios especialmente importantes:
- La Torre y Casa de los Lujanes, vinculada al final de la Edad Media.
- La Casa de Cisneros, construida en el siglo XVI.
- La Casa de la Villa, antigua sede del Ayuntamiento de Madrid.
La Casa de la Villa se inauguró en el siglo XVII y funcionó como sede de la Alcaldía hasta 2007.
Esta plaza permite observar en muy poco espacio varios momentos de la arquitectura madrileña. También es un buen lugar para comprender que el denominado Madrid de los Austrias no surgió sobre un terreno vacío, sino sobre una ciudad medieval que ya tenía calles, puertas y centros de poder.
6. Calle Mayor y el antiguo centro político de Madrid
Desde la Plaza de la Villa, la ruta continúa por la calle Mayor en dirección a la Almudena.
Esta vía conectaba la zona comercial próxima a la Plaza Mayor con el entorno del antiguo Alcázar. Durante siglos fue una de las calles más importantes de Madrid y escenario de celebraciones, desplazamientos de la corte y acontecimientos políticos.
En el camino pueden observarse diferentes edificios, pasadizos y pequeñas calles que conservan parte de la estructura histórica del centro.
También se encuentra aquí la Catedral de las Fuerzas Armadas, conocida como Catedral Castrense, cuyo edificio fue originalmente la iglesia del Sacramento. Su construcción es posterior a la primera etapa de los Austrias, pero forma parte del conjunto monumental de esta zona.
Antes de llegar al final de la calle Mayor se abre la vista hacia la Catedral de la Almudena y el Palacio Real.
7. Catedral de la Almudena
La Catedral de Santa María la Real de la Almudena es una construcción mucho más reciente que los edificios principales del Madrid de los Austrias.
Su historia fue larga y compleja: las obras comenzaron en el siglo XIX y el templo fue consagrado en 1993. Su presencia en esta ruta se explica por su ubicación, junto al espacio donde se encontraba el antiguo Alcázar de Madrid.
El exterior puede contemplarse desde la calle de Bailén y desde la Plaza de la Armería. También es posible visitar el templo y, mediante una entrada específica, acceder al museo y a la cúpula. Los horarios, tarifas y condiciones deben comprobarse en la página oficial antes de la visita.
Un detalle interesante es la diferencia entre sus fachadas. La orientada hacia el Palacio Real presenta una apariencia más clásica y contenida, pensada para mantener cierta armonía con el conjunto palaciego.
8. Palacio Real de Madrid
El Palacio Real ocupa el lugar en el que anteriormente se encontraba el Alcázar de Madrid, residencia utilizada por los monarcas de la Casa de Austria.
Después del incendio del Alcázar en 1734 se construyó el palacio actual bajo la nueva dinastía borbónica. Por tanto, el edificio que vemos hoy no pertenece al periodo de los Austrias, aunque su emplazamiento fue el principal centro del poder real durante aquella etapa.
El Palacio Real tiene más de 3.000 estancias y conserva colecciones vinculadas a la monarquía española, con obras de artistas como Velázquez, Goya y Caravaggio.
Si se desea visitar su interior, es recomendable reservar las entradas con antelación. Patrimonio Nacional señala que el aforo es limitado y que la venta disponible en taquilla puede ser reducida.
La visita exterior puede completarse observando:
- La Plaza de la Armería.
- La fachada principal.
- El Campo del Moro desde los miradores próximos.
- La Galería de las Colecciones Reales.
- La panorámica de la Casa de Campo.
- Los Jardines de Sabatini.
9. Plaza de Oriente: final de la ruta
La Plaza de Oriente es un buen lugar para terminar el recorrido.
Se encuentra entre el Palacio Real y el Teatro Real y ofrece una perspectiva amplia del conjunto monumental. Su diseño pertenece al siglo XIX, por lo que tampoco forma parte estrictamente del Madrid construido por los Austrias.
Sin embargo, funciona como cierre porque permite observar cómo el entorno del antiguo Alcázar fue transformándose después de la llegada de los Borbones.
Desde aquí se puede continuar hacia:
- El Teatro Real.
- Los Jardines de Sabatini.
- La Plaza de España.
- El Monasterio de la Encarnación.
- El Templo de Debod.
Consejos para recorrer el Madrid de los Austrias
- Utiliza calzado cómodo: el recorrido incluye calles empedradas y algunos desniveles.
- Comienza por la mañana si quieres encontrar menos gente en la Plaza Mayor.
- Evita intentar visitar el interior de todos los monumentos en una sola ruta.
- Reserva con antelación si deseas entrar en el Palacio Real.
- Comprueba los horarios oficiales de iglesias, museos y jardines.
- Lleva agua durante los meses más calurosos.
- Observa las calles laterales: muchos detalles históricos no están en las plazas principales.
- No confundas “Madrid de los Austrias” con un barrio administrativo de límites exactos.
- Presta atención a las distintas épocas de los edificios: no todo lo que forma parte de la ruta fue construido por los Austrias.
¿Es mejor recorrerlo por libre o con un guía?
El itinerario puede realizarse por cuenta propia porque las principales paradas están próximas y resulta sencillo desplazarse caminando.
La diferencia de hacerlo con un guía no está únicamente en encontrar los edificios, sino en comprender la relación entre ellos: por qué la Plaza Mayor se construyó de esa forma, cómo influyó la llegada de la corte, qué queda del Madrid medieval y por qué el Palacio Real actual no pertenece realmente a la época de los Austrias.
Una visita guiada también permite distinguir los hechos documentados de las leyendas que se han transmitido sobre algunos lugares del centro.
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Preguntas frecuentes sobre el Madrid de los Austrias
La ruta: dónde empieza y cuánto dura
No tiene un límite oficial exacto. Generalmente se considera que comprende el entorno situado entre la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, la Plaza de la Villa y el Palacio Real. Algunas rutas también incluyen calles y monumentos próximos de La Latina o la Plaza de Oriente.
Una ruta exterior por sus lugares principales suele durar entre dos y tres horas. Para entrar en el Palacio Real, visitar la Catedral de la Almudena o detenerse a comer, es preferible reservar medio día.
Sí. Es una zona céntrica y las distancias entre las principales paradas son cortas. Existen algunos desniveles y calles empedradas, pero el recorrido general no presenta una dificultad elevada para una persona acostumbrada a caminar.
Monumentos, coste y mejor hora para ir
El Palacio Real actual no fue construido durante el gobierno de los Austrias. Se levantó en el siglo XVIII, después del incendio del antiguo Alcázar. Se incluye en la ruta porque ocupa el lugar donde estuvo la residencia real utilizada durante la etapa de los Habsburgo.
Recorrer sus calles y plazas por cuenta propia no tiene ningún coste. Algunos monumentos, como el Palacio Real, el Museo de la Catedral de la Almudena o el Monasterio de la Encarnación, requieren entrada, y sus precios deben comprobarse en las páginas oficiales. Nuestras visitas guiadas funcionan por libre aportación: no se abona nada al reservar y cada participante decide su aportación al terminar el recorrido.
Las primeras horas de la mañana suelen permitir recorrer las plazas con mayor tranquilidad. Al atardecer, el entorno del Palacio Real y la Plaza de Oriente ofrece buenas vistas, aunque la afluencia puede ser mayor durante fines de semana y temporadas turísticas.