Casi nadie lo sabe. Sin embargo, en Madrid hay una segunda Mona Lisa. No es una copia tardía ni una imitación: se pintó en el mismo taller, al mismo tiempo y con la misma modelo que la del Louvre.
De hecho, cuelga en el Museo del Prado, figura en su inventario desde hace más de 200 años y, a diferencia de su hermana parisina, puede contemplarse sin multitudes delante.
La gemela madrileña de la Mona Lisa
En el inventario del Museo del Prado figura desde hace dos siglos un retrato anónimo que reproduce el cuadro más famoso de Leonardo da Vinci: el retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, conocido como *La Gioconda* o *La Mona Lisa*.
Por desgracia, no se sabe con certeza cómo llegó la obra a España. Sin embargo, ya en 1666 aparece catalogada dentro de las Colecciones Reales y localizada en la Galería del Mediodía del Alcázar de Madrid, descrita como «Mujer de mano de Leonardo Abince». Pronunciado deprisa, suena bastante al original.
El hallazgo de la restauración
Durante mucho tiempo, además, esta Mona Lisa se exhibió sobre un fondo completamente negro. Todo cambió, no obstante, cuando el Museo del Louvre solicitó la pieza madrileña para una exposición.
Entonces el Prado decidió restaurarla antes de prestarla, para que viajara en el mejor estado posible. Y al empezar la limpieza del lienzo llegó la sorpresa: bajo el negro emergió un paisaje de fondo muy similar al del cuadro original.
Asimismo, un estudio posterior con reflectografía infrarroja demostró algo aún más revelador. Ambos cuadros se habían pintado al mismo tiempo, en el mismo lugar y con la misma modelo. Las correcciones del dibujo subyacente coinciden en las dos tablas, lo que solo se explica si el copista trabajaba junto al maestro.
En definitiva, la conclusión de los expertos fue que un discípulo del propio Da Vinci la pintó en su taller y bajo su supervisión. Por tanto, se trata de la copia más antigua y más fiel que se conserva de la obra.
Siete diferencias entre la Mona Lisa del Prado y la del Louvre
- La frente de la italiana es más estrecha.
- La madrileña conserva cejas y pestañas, perdidas en la parisina.
- La montaña del fondo es más elevada en el cuadro del Prado.
- Las mangas de la Gioconda del Prado son rojas.
- Las mangas interiores de la madrileña son transparentes.
- El velo de la madrileña es blanco; el de la parisina, negro.
- Se cree que el paisaje del cuadro del Prado está inacabado.
Además, a todo esto se suma una diferencia de conservación importante: la tabla madrileña no tiene el barniz amarillento y oxidado que oscurece la del Louvre. En consecuencia, los colores que vemos en Madrid se parecen mucho más a los originales de principios del siglo XVI.
Dónde verla en el Museo del Prado
- Sala: 056B, en la planta 0 del edificio Villanueva.
- Cómo llegar: metro Banco de España (línea 2) o Atocha (línea 1).
- Cuándo: a primera hora de la mañana suele haber muy poca gente ante el cuadro.
- Combínala: en la misma visita puedes ver *Las Meninas* y *El Jardín de las Delicias*. Te contamos más en nuestro artículo sobre la historia del Museo del Prado.
Además, la obra sobrevivió al incendio del Alcázar de 1734, que destruyó buena parte de las Colecciones Reales. Ya solo por eso merece unos minutos de atención.
Curiosidades sobre Leonardo y su Mona Lisa
Asimismo, estos son algunos datos que suelen sorprender al visitante:
- La obra se pintó entre 1503 y 1519, a la vez que el original del Louvre.
- Sobrevivió al incendio del Alcázar de 1734, que destruyó buena parte de las Colecciones Reales.
- Estuvo 200 años catalogada sin que se conociera su verdadera importancia.
- El fondo negro que la ocultaba era un repinte posterior, no obra del taller.
- Es la única copia que permite ver cómo eran los colores originales de la Gioconda.
Leonardo, el de Vinci
Da Vinci fue hijo ilegítimo de Piero Fruosino di Antonio, noble y embajador de la República de Florencia, y de una joven campesina llamada Caterina di Meo Lippi.
¿De dónde sale entonces el «Da Vinci», único apellido en una época de nombres kilométricos? De su lugar de nacimiento: Vinci, en la Toscana. Traducido al español coloquial, era sencillamente «Leo el de Vinci».
Por cierto, su padre se casó cuatro veces y tuvo otros doce hijos, todos reconocidos. Al hijo de la campesina le negó el apellido, aunque no los cuidados. Fue, precisamente, el único que pasó a la posteridad.
Por cierto, desde 2019 la UNESCO celebra el Día Mundial del Arte cada 15 de abril. La fecha no es casual: es el día en que nació Leonardo.
Preguntas frecuentes sobre la Mona Lisa del Prado
En definitiva, si visitas el Prado dedícale unos minutos a esta Mona Lisa. Y si prefieres que te cuenten estas historias sobre el terreno, acompáñanos en uno de nuestros recorridos por Madrid.
La Mona Lisa del Prado y su origen
Sí. El Prado conserva la copia más antigua conocida del cuadro de Leonardo, pintada en su propio taller y de forma simultánea al original. Se expone en la sala 056B.
En rigor, es una copia de taller y no una obra autógrafa de Leonardo. Ahora bien, se realizó a la vez que el original, en el mismo espacio y con la misma modelo, lo que la convierte en un documento excepcional.
Durante la restauración previa a un préstamo al Louvre. Al retirar el repinte negro del fondo apareció un paisaje, y el análisis con reflectografía infrarroja reveló que las correcciones del dibujo coincidían con las del cuadro original.
Diferencias y dónde verla
Las principales son las cejas y pestañas visibles, el velo blanco, las mangas rojas, la montaña de fondo más alta y unos colores mucho más vivos por la ausencia de barniz oxidado.
En la sala 056B, planta 0 del edificio Villanueva. Está señalizada y suele tener bastante menos público que las obras más célebres de la pinacoteca.
Fue una dama florentina, esposa del comerciante de seda Francesco del Giocondo. De su apellido de casada procede el nombre italiano del cuadro, *La Gioconda*.