
Hay un Madrid romántico que no aparece en los circuitos rápidos: el de los atardeceres del Templo de Debod, los vermús en Santa Ana y las calles estrechas donde nadie mira el reloj.
Esta guía recorre los rincones del Madrid romántico donde la ciudad se disfruta mejor en pareja, y termina con la carta de amor que inspiró el artículo.
Estos son los seis imprescindibles, todos en el centro y conectados a pie:
- Templo de Debod, el mejor atardecer de la ciudad.
- Parque del Retiro, para pasear sin rumbo una mañana.
- Plaza de Santa Ana, terrazas y vermú en el Barrio de las Letras.
- Calle del Codo, el callejón más discreto del casco antiguo.
- Jardines del Capricho, refugio ajardinado del siglo XVIII.
- Jardines de Sabatini, la estampa más señorial junto al Palacio Real.
Los mejores rincones del Madrid romántico
Templo de Debod, al atardecer
El plan por excelencia del Madrid romántico. Es un templo egipcio auténtico, regalado por Egipto en 1968. La puesta de sol se refleja en su estanque y la tarde rosa y naranja marca el final del día mejor que cualquier mirador de pago.
Eso sí, llega con media hora de antelación en fin de semana, porque la explanada se llena.
Estas son las mejores horas para cada rincón:
- Templo de Debod: la hora previa a la puesta de sol.
- Retiro: primera hora de la mañana, sin gente.
- Plaza de Santa Ana: mediodía, a la hora del vermú.
- Calle del Codo: cualquier momento, siempre está tranquila.
- Jardines del Capricho: sábado o domingo por la mañana.
Los senderos del Retiro
Perderse una mañana por el Retiro sigue siendo uno de los planes más agradecidos. Merecen parada el Palacio de Cristal, el Estanque Grande y el Parterre. Allí, además, crece el ahuehuete de casi 400 años, el árbol más antiguo de la ciudad.
Un vermú en la Plaza de Santa Ana
Se encuentra, además, en pleno Barrio de las Letras, rodeada de terrazas y presidida por el Teatro Español. Por tanto, es el sitio ideal para hablar de lo sublime y de lo mundano bajo la mirada de Calderón de la Barca.
La calle del Codo
Es una callejuela diminuta junto a la Plaza de la Villa. Apenas cabe gente y, por eso, resulta uno de los rincones más discretos del Madrid romántico.
Los Jardines del Capricho
Cuando la estridencia de la Castellana aturde, este jardín histórico del siglo XVIII resulta el refugio perfecto. Eso sí, solo abre fines de semana y festivos, así que conviene planificarlo.
La Latina y la Cava Baja
Por su parte, es la zona de tabernas más castiza y, por tanto, perfecta para una tarde sin plan cerrado. Los domingos, además, coincide con el Rastro.
Chueca y Malasaña de noche
Son los dos barrios con más energía nocturna del centro. En ellos abundan los bares pequeños y las librerías que cierran tarde.
El Palacio Real y la Plaza de Oriente
Los jardines de Sabatini al atardecer ofrecen la estampa más señorial de la ciudad. Además, frente a la Plaza de Oriente, el Teatro Real programa ópera casi todo el año.
Consejos para tu escapada al Madrid romántico
- Mejor época: primavera y otoño, con temperaturas suaves y atardeceres cómodos de aprovechar.
- Moverse a pie: casi todos estos puntos están a menos de 30 minutos andando entre sí.
- Reservar cena: en el centro, los restaurantes con encanto se llenan los fines de semana.
- Atardecer garantizado: Debod, el mirador del Círculo de Bellas Artes o los Jardines de Sabatini.
- Plan de lluvia: el Museo Reina Sofía, el Prado o el Thyssen resuelven cualquier tarde pasada por agua.
- Escapada corta: si tenéis más días, echad un vistazo a nuestro itinerario de Madrid en 3 días.
Preguntas frecuentes sobre el Madrid romántico
Una carta de amor a Madrid
*Este artículo nació de un texto que escuchamos una tarde en el metro. Lo reproducimos tal cual, porque resume el Madrid romántico mejor que cualquier lista.*
Con esta inmensa lejanía, poco importan el talento o la intención. No existe estrategia humana para describirte el encanto de la Puerta del Sol. No imaginas cuántas veces he deseado contarte por qué la Plaza se llama Mayor, para luego tararearte el chotis que Agustín Lara dedicó a su también lejano amor.
Entiende, por favor, que este pedido no tiene camuflaje. Lo único que aspiro es que tus pasos y los míos se pierdan una mañana por los senderos del Retiro. Así como también es mi deseo que hablemos de lo sublime y de la vida mundana, inspirados por Calderón de la Barca, tomando un vermú en la Plaza de Santa Ana.
A partir de ahí, el viento acariciará sin permiso hasta el rostro de Cibeles. Aun así, tú y yo sabremos resistir su intento. Y si la energía libre de Chueca y Malasaña hace que la noche anterior anheles, en la calle del Codo nos besaremos y a nuestros instintos seremos fieles.
No espero con esta posible venida que me alfombres con claveles la Gran Vía; yo solo quiero que descubramos juntos la *Extensión de Soto* en el Reina Sofía.
Amor, ayer no fui capaz de decirte que, a pesar de que el destino juegue en contra, la esperanza nadie me la arrebata. No se nos pueden pasar los días entre el roce virtual y una constante despedida, si en Madrid sobran calles iluminadas donde la vida no juega a las escondidas.
Nos queda aferrarnos a la certeza de que otro enamorado alimentará su ilusión. Y es que este Madrid castizo nos roba a todos el alma, el aliento y hasta la razón.
Los rincones del Madrid romántico
Sin duda, el Templo de Debod al atardecer es la respuesta más repetida, por la combinación del monumento egipcio, el estanque y la puesta de sol. Los Jardines de Sabatini y el Parque del Retiro le siguen de cerca.
En el Templo de Debod, en la azotea del Círculo de Bellas Artes y en el mirador del Palacio de Cibeles. Los tres están en el centro y a poca distancia entre sí.
En general, con dos días completos se cubren los rincones principales sin agobios. Un fin de semana largo permite añadir una excursión a Aranjuez o a El Escorial.
Primavera y otoño. En concreto, en mayo y en octubre las temperaturas permiten pasear todo el día y las terrazas siguen abiertas hasta tarde.
Cuándo ir y cuánto tiempo
Sí. El centro histórico es compacto y en su mayor parte peatonal. Del Templo de Debod al Retiro hay unos 40 minutos andando, atravesando los puntos más bonitos de la ciudad.
El Triángulo del Arte resuelve la jornada: Prado, Thyssen y Reina Sofía están en el mismo eje. También funcionan el Mercado de San Miguel y los cafés históricos del Barrio de las Letras.
Amor, ayer te dije que mis ojos no abarcan lo que quiero enseñarte de Madrid, aunque mire la ciudad con un afán similar al que me mantiene pensando en ti. Por eso es urgente que vengas a escuchar historias que aún no te he contado, y que pienso susurrarte al oído mientras caminamos de la mano por El Prado.
Sé que llegará la hora en que Barajas se convierta en el hall de bienvenida. Después, los paseos en bicicleta por La Latina serán tu rutina preferida. Aunque eso solo hasta que de la vergüenza y la teoría pasemos a lo lujurioso, y ya no nos interesen el Madroño ni por qué hay que tocarle la pata al Oso.
Organizar tu visita al Madrid romántico
En el Templo de Debod la tarde rosa y naranja nos marcará el final del día. Y al despertar cansados será Neptuno a quien roguemos por un poco de energía. Y si la estridencia de la Castellana aturde este esperado encuentro y sus motivos, huiremos al Capricho y que sea su belleza la que espante al ruido vengativo.
Amor, cuando al fin estés aquí, la oscuridad de la villa será mi cómplice. Entonces volverás a decirme linda en persona, coloreando mis mejillas. Por eso será tu culpa que en el Palacio Real la ilusión de ser reina me invada, aunque no tengas sangre azul y yo no esté buscando rey ni por él ser coronada.
Mejor aprovechemos al Quijote y al Sancho Panza que están en la Plaza de España, para preguntar cómo hacer de esto algo normal y no una complicada hazaña. Si el hidalgo y su escudero recomiendan pedir un milagro a través de una novena, nos tocará rezar en Los Jerónimos o en la Almudena.
Con esa declaración terminó la conversación que todos escuchamos en aquel vagón. Ella se bajó en la estación anterior y una oleada de inquietud se quedó dentro, porque nunca sabremos si el lejano amante vino por fin a rescatar su corazón.