
La Plaza Mayor de Madrid lleva cuatro siglos en el centro de la ciudad y ha cambiado de nombre siete veces. Además, en sus 12.000 metros cuadrados se han celebrado coronaciones, corridas de toros, autos de fe, mercados y conciertos.
En este artículo te contamos su historia, sus curiosidades y todo lo práctico que necesitas para visitarla: cómo llegar, qué ver en ella y qué hay alrededor.
La Plaza Mayor de Madrid de un vistazo
- Construcción: proyectada por Juan de Herrera y terminada por Juan Gómez de Mora en 1619.
- Superficie: unos 12.000 metros cuadrados, con proporciones basadas en la sección áurea.
- Accesos: 10 arcos de entrada, entre ellos el famoso Arco de Cuchilleros.
- Ubicación: a unos 600 pasos de la Puerta del Sol, junto a la calle Mayor.
- Metro: Sol (líneas 1, 2 y 3), Ópera (2 y 5) y Tirso de Molina (línea 1).
- Coste: es un espacio público de acceso libre a cualquier hora.
Historia de la Plaza Mayor de Madrid
En origen, el espacio nació como la plaza del Arrabal, un mercado a las afueras de la villa medieval. Cuando Felipe II trasladó la corte a Madrid en 1561, la ciudad necesitaba un escenario a la altura de una capital.
Por ello, Felipe III encargó el proyecto a Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, aunque fue Juan Gómez de Mora quien lo culminó en 1619. Sin embargo, desde entonces la plaza ha sufrido tres grandes incendios, en 1631, 1670 y 1790. Tras el último, Juan de Villanueva la reconstruyó con la forma cerrada y los soportales que conocemos hoy.
Un lugar con muchos nombres
La plaza ha ido cambiando de apellido según lo ha requerido la ocasión: del Arrabal, de la Constitución, de la República, de la República Federal, de Calvo Sotelo y Plaza Real. Finalmente se impuso la denominación que mejor define su origen y su eclecticismo actual: Plaza Mayor de Madrid.
Todo lo que ha pasado aquí
De hecho, pocos lugares de España han acogido usos tan distintos. La Plaza Mayor de Madrid ha sido escenario de:
- Proclamaciones y coronaciones reales, con la nobleza asomada a los balcones.
- Autos de fe de la Inquisición, la página más oscura de su historia.
- Corridas de toros, hasta que la actividad se trasladó a plazas específicas.
- Mercados y ferias, su función original y la que nunca ha perdido del todo.
- El mercadillo navideño, que se monta cada diciembre desde hace más de un siglo.
- Fiestas de San Isidro, con chotis, claveles y trajes de chulapo.
Qué ver en la Plaza Mayor
La Casa de la Panadería preside el lado norte y hoy acoge dependencias del Ayuntamiento de Madrid. Su fachada, cubierta de pinturas murales, es la más fotografiada de la plaza. Los frescos actuales son de 1992, obra de Carlos Franco, y representan figuras mitológicas ligadas a la historia de la ciudad.
En el centro, además, se alza la estatua ecuestre de Felipe III, obra iniciada por Giambologna y terminada por Pietro Tacca en 1616. Sin embargo, no llegó a la plaza hasta 1848, después de pasar por la Casa de Campo.
Por su parte, el Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste, es el acceso más monumental. De hecho, sus escalones salvan el desnivel del terreno y conducen directamente a la zona de tabernas históricas de la Cava de San Miguel.
Asimismo, bajo los soportales encontrarás comercios tradicionales, filatelia y numismática los domingos por la mañana, y las terrazas que ocupan buena parte del centro.
Qué hay alrededor
A un minuto escaso está el Mercado de San Miguel, con puestos gastronómicos en un elegante edificio de hierro de 1916. Estos son los demás puntos de interés inmediatos:
- Calle Mayor y Plaza de la Villa, camino del Palacio Real.
- Cava Baja y La Latina, la zona de tabernas más castiza de la ciudad.
- Puerta del Sol y calle de Preciados, a cinco minutos andando.
- El Madrid de los Austrias, la ruta a pie que enlaza todos estos puntos.
Preguntas frecuentes sobre la Plaza Mayor de Madrid
La Plaza Mayor, según quien la recorre cada día
Cada vez que hago el recorrido por el Madrid de los Austrias y llego al punto donde se divisa la plaza, me detengo a preguntar a mis viajeros quién la conoce y quién no. Así me aseguro un momento entrañable, fijándome en los gestos de quienes la pisan por primera vez.
Después, una vez dentro, les dejo un rato a sus anchas. Ese lugar contiene tanta energía que parece susurrar una bienvenida personalizada a cada transeúnte.
Si la Plaza Mayor cobrara vida, sería como Sybil, el personaje de aquel libro sobre una mujer con personalidad múltiple que se transformaba según la situación.
Es una señorita impecable y de hechuras perfectas, cuyas dimensiones exactas son fruto de la sección áurea. Pero también es la dama de abolengo que se adorna para recibir a la nobleza y ser testigo de la coronación de un rey.
Es la chica bohemia que se deja decorar con césped artificial y acoge sin obstáculos intervenciones de arte conceptual. Y es la mujer que, con vergüenza, soportó los lamentos de los inocentes y aguantó las barbaridades de la Inquisición.
Es la adolescente escandalosa que huele a cerveza fría y a celebración constante. Es la niña risueña que corre tras los personajes más dispares a ritmo de silbatos. Y es también la madrileña tradicional que se engalana con claveles y se viste de chulapa para bailar un chotis en San Isidro.
Esta «mujer» de identidades diversas habita la ciudad desde hace 400 años y tiene una historia lo bastante larga y fascinante como para merecer una visita con calma. ¿Te la presentamos?
Historia y construcción de la Plaza Mayor de Madrid
En concreto, se proyectó en tiempos de Felipe III, con planos iniciales de Juan de Herrera, y se terminó en 1619 bajo la dirección de Juan Gómez de Mora. Su aspecto actual, sin embargo, procede de la reconstrucción de Juan de Villanueva tras el incendio de 1790.
Es el edificio que preside el lado norte de la plaza, así llamado porque allí se regulaba el precio del pan. Hoy alberga dependencias municipales y su fachada está cubierta por murales pintados en 1992.
En total, unos 12.000 metros cuadrados, con una planta rectangular de aproximadamente 129 por 94 metros. Sus proporciones responden a la sección áurea.
Visitar la plaza hoy
Las estaciones de metro más cercanas son Sol (líneas 1, 2 y 3), Ópera (2 y 5) y Tirso de Molina (línea 1). Desde la Puerta del Sol se llega andando en unos cinco minutos por la calle Mayor.
Diez accesos en total. Entre ellos, el más conocido es el Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste, que desciende mediante escalones hasta la Cava de San Miguel.
Normalmente se instala desde finales de noviembre hasta el 31 de diciembre. Es una tradición con más de un siglo de historia y uno de los momentos de mayor afluencia del año.